jueves, enero 22, 2009

Declaración Anual de Sueldos y Salarios

Nuevo ContaPAQ i Nóminas

Hiperingenieria Digital es una empresa enfocada a ofrecer servicios de consultoría y venta de programas administrativos de Computación en Acción y Aspel de México con el objetivo de mejorar el modelo de negocio de las empresas Queretanas en estos momentos de incertidumbre y crisis económica.

Por motivo del evento organizado por el SAT, STIRT y CTM ofrecemos sin compromiso dos visitas de cortesia a su empresa para ayudarles a mejorar el desempeño de su solución informática y además ofrecemos un 10 % de descuento en la actualización y compra de cualquiera de los programas desarrollados por las casas de software Aspel de México y Computación en Acción.
Aspel - NOI 4.5





viernes, enero 16, 2009

Navegadores: la Clave de la red

Navegadores: la clave de la red

Los ordenadores han cambiado. De ser pesadas máquinas diseñadas para la productividad y la eficiencia, para calcular, escribir o manejar la contabilidad; a ser el punto por el que los usuarios acceden a la red: a la información, a la comunicación, al mundo. Hoy, si Internet no funciona, te quieres ir a casa. Y en ese entorno, el navegador es la pieza clave, el programa que tienes más tiempo abierto delante de tu nariz, un escenario en el que, consecuentemente, los jugadores también cambian.

Cada vez pedimos más a un navegador. Y el líder del segmento por cuota de mercado, Internet Explorer, no lo es por innovación. La ”e” azul que viene con el sistema operativo ya no es el mejor navegador, sino el más limitado. ¿Qué ha hecho que Microsoft vea descender su cuota de mercado por debajo del 70% - llegó a tener un 96% en 2002 - mientras otros competidores, como Firefox, Safari, Chrome u Opera dominan las parcelas de más rápido crecimiento? Simplemente, la lentitud de la empresa para entender el nuevo panorama. Un panorama caracterizado por navegadores flexibles, que respetan los estándares de la web en lugar de intentar redefinirlos, y, sobre todo, que incorporan fácilmente lo que las comunidades de desarrollo, vibrante ecosistema donde crecen la innovación y las aplicaciones, tienen que ofrecer.

Hoy, un navegador no puede depender de una sola empresa: Firefox, Safari y Chrome son proyectos de código abierto, cuya evolución o seguridad dependen de los miles de ojos capaces de escudriñar su código, en lugar de depender de unos pocos responsables de proyecto. Toda la innovación reciente en el mundo de los navegadores se ha producido en ellos, no en Microsoft.

Los netbooks, la categoría que más crece, podrían acabar siendo un sistema operativo simplificado al límite, que da paso a un navegador. Donde el usuario instalaba programas sobre su sistema operativo, hoy instala complementos sobre su navegador. Y el liderazgo lo tienen quienes son capaces de crear productos que otros pueden adaptar, no quienes cierran su código de manera impenetrable.

Al cerrar su código, Microsoft cierra su futuro: otros, simplemente, evolucionan mejor y más rápido, gracias a su habilidad propia y a los ecosistemas que otros desarrollan para ellos. Si Microsoft no cambia, Internet Explorer continuará perdiendo cuota, y quedando cada vez más restringido a ser “el navegador del usuario inexperto”. ¿Por qué es importante el navegador?

Porque en él está la clave del futuro de la red.

Por Enrique Dans

El navegador como sistema operativo

Jueves, Diciembre 4, 2008
El navegador como sistema operativo: segundo asalto
Escrito a las 8:38 am

Hace unos meses, al hilo de la salida de Chrome, el navegador de Google, escribí una entrada titulada “Chrome: el navegador como sistema operativo“, en la que hablaba de cómo la apuesta de Google con su navegador no era, en realidad, la de competir con Explorer, sino la de competir con Windows. Que la idea era la de llegar a sustituir prácticamente al sistema operativo, no la de lanzar un simple navegador. Inmediatamente, la entrada se pobló de todo tipo de comentarios bienintencionados (y no tan bienintencionados) que se dedicaban a explicarme amablemente (y no tan amablemente) la diferencia entre un navegador y un sistema operativo, como si se pudiese sobrevivir a dieciocho años dando clase de Sistemas de Información y a un doctorado de cuatro ignorándola - en cualquier caso, de bien nacidos es ser agradecidos, y agradezco mucho a todos el interés por “culturizar” a este pobre ignorante, que para eso me he considerado siempre como tal y a mucha honra.

A lo que me refería, evidentemente, es a temas muy en la línea de lo que acaba de lanzar la gente de Good OS, los creadores de gOS, en su última versión, gOS Cloud: una versión hiper-minimalista de Ubuntu, que reduce lo que podríamos considerar sistema operativo a casi la mínima expresión: arranca en pocos segundos, y te lleva directamente a una ventana de navegador - aparentemente Chrome, aunque aún no han dado detalles - con un dock inferior dentro del navegador en el que cargar directamente aplicaciones como el correo, la agenda, el lector de feeds, Google Maps, YouTube, etc. Además, ofrece también la posibilidad de salir al sistema operativo, y también un arranque en Windows XP. La versión final, que pretende apalancarse por nombre y aspecto en la popularidad de Google como marca, no estará disponible comercialmente hasta principios de 2009, instalada a lomos de un netbook Gigabyte. Más información, una presentación, etc. en la página de gOS.

No, no ha eliminado el sistema operativo. La función del sistema operativo, la de gestionar los recursos de la máquina, sigue estando ahí. Es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo.

Pero la experiencia del usuario y progresivamente una mayor parte de sus tareas son gestionadas por el navegador, que es donde se sitúa el panorama competitivo, relegando al sistema operativo a ofrecer seguridad y solidez a cambio del consumo de los menos recursos posibles. Sistema operativo reducido al mínimo, navegador que engorda y se encarga de gestionar, mediante Gears y aplicaciones afines, cuestiones como el comportamiento de las aplicaciones según el estado de la conectividad, además de las aplicaciones en sí y su compatibilidad a través de las diferentes plataformas. Prácticamente un kernel Linux comprimido entre el hardware y el navegador. La nueva competencia ya no es entre Windows, Linux u OSX, sino entre MSIE, Firefox, Chrome, Safari u Opera. Un escenario diferente, para una batalla muy interesante, para la que Google parece además estar dispuesto a armarse muy bien cuidando los cuatro puntos básicos:

Estructura de plataforma, con el reciente anuncio de permitir el desarrollo de extensiones para Chrome. Las extensiones son una pieza fundamental, en la que cabalga el éxito de Firefox, y que dotan de un dinamismo brutal al navegador.

APIs potentes, con recurso a otras piezas ya desarrolladas como OpenSocial, búsquedas, mapas, y con la posibilidad de hacerse móviles fácilmente en Android.

Administración: Google Apps permite que un administrador adquiera y gestione los permisos de una aplicación, prolongándolas con la correspondiente extensión en Chrome.

Mercado: Google Apps tiene ya más de diez millones de usuarios activos y está captando más de tres mil compañías al día. Para una empresa que dependía en un 95% de la publicidad, toda una buena noticia, y una apuesta en la que está obviamente interesadísima y preparada para poner toda la carne en el asador.

Del Blog de Enrique Dans