Jueves, Diciembre 4, 2008
El navegador como sistema operativo: segundo asaltoEscrito a las 8:38 am
Hace unos meses, al hilo de la salida de Chrome, el navegador de Google, escribí una entrada titulada “
Chrome: el navegador como sistema operativo“, en la que hablaba de cómo la apuesta de Google con su navegador no era, en realidad, la de competir con Explorer, sino la de competir con Windows. Que la idea era la de llegar a sustituir prácticamente al sistema operativo, no la de lanzar un simple navegador. Inmediatamente, la entrada se pobló de todo tipo de comentarios bienintencionados (y no tan bienintencionados) que se dedicaban a explicarme amablemente (y no tan amablemente) la diferencia entre un navegador y un sistema operativo, como si se pudiese sobrevivir a dieciocho años dando clase de Sistemas de Información y a un doctorado de cuatro ignorándola - en cualquier caso, de bien nacidos es ser agradecidos, y agradezco mucho a todos el interés por “culturizar” a este pobre ignorante, que para eso me he considerado siempre como tal y a mucha honra.
A lo que me refería, evidentemente, es a temas muy en la línea de
lo que acaba de lanzar la gente de Good OS, los creadores de gOS, en su última versión, gOS Cloud: una versión hiper-minimalista de Ubuntu, que reduce lo que podríamos considerar sistema operativo a casi la mínima expresión: arranca en pocos segundos, y te lleva directamente a una ventana de navegador - aparentemente Chrome, aunque aún no han dado detalles - con un dock inferior dentro del navegador en el que cargar directamente aplicaciones como el correo, la agenda, el lector de feeds, Google Maps, YouTube, etc. Además, ofrece también la posibilidad de salir al sistema operativo, y también un arranque en Windows XP. La versión final, que pretende apalancarse por nombre y aspecto en la popularidad de Google como marca, no estará disponible comercialmente hasta principios de 2009, instalada a lomos de un netbook Gigabyte. Más información, una presentación, etc.
en la página de gOS.
No, no ha eliminado el sistema operativo. La función del sistema operativo, la de gestionar los recursos de la máquina, sigue estando ahí. Es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo.
Pero la experiencia del usuario y progresivamente una mayor parte de sus tareas son gestionadas por el navegador, que es donde se sitúa el panorama competitivo, relegando al sistema operativo a ofrecer seguridad y solidez a cambio del consumo de los menos recursos posibles. Sistema operativo reducido al mínimo, navegador que engorda y se encarga de gestionar, mediante Gears y aplicaciones afines, cuestiones como el comportamiento de las aplicaciones según el estado de la conectividad, además de las aplicaciones en sí y su compatibilidad a través de las diferentes plataformas. Prácticamente un kernel Linux comprimido entre el hardware y el navegador. La nueva competencia ya no es entre Windows, Linux u OSX, sino entre MSIE, Firefox, Chrome, Safari u Opera. Un escenario diferente, para una batalla muy interesante, para la que Google parece además estar dispuesto a armarse muy bien cuidando
los cuatro puntos básicos:
Estructura de plataforma, con el reciente anuncio de permitir el desarrollo de extensiones para Chrome. Las extensiones son una pieza fundamental, en la que cabalga el éxito de Firefox, y que dotan de un dinamismo brutal al navegador.
APIs potentes, con recurso a otras piezas ya desarrolladas como OpenSocial, búsquedas, mapas, y con la posibilidad de hacerse móviles fácilmente en Android.
Administración: Google Apps permite que un administrador adquiera y gestione los permisos de una aplicación, prolongándolas con la correspondiente extensión en Chrome.
Mercado: Google Apps tiene ya
más de diez millones de usuarios activos y está captando más de tres mil compañías al día. Para una empresa que dependía en un 95% de la publicidad, toda una buena noticia, y una apuesta en la que está obviamente interesadísima y preparada para poner toda la carne en el asador.
Del Blog de Enrique Dans